CompartirEmail this to someoneShare on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter

La no-violencia, la tolerancia o la modestia son valores morales que sin ser exclusivos de ninguna filosofía, religión, disciplina o ideología en particular, están presentes en muchas de ellas.

El aikido no es una excepción, lo que pasa es que cuando alguien habla de la filosofía del aikido como del principal atractivo de esta disciplina, a menudo al ser interrogados sobre ello no somos capaces de concretar más allá de estos valores tan conocidos y, perdonadme, tan tópicos.

¿ De qué estamos hablando exactamente? ¿de una filosofía de trabajo?, ¿de empresa?, algo así como la filosofía de Google o del Aikikai, del Kodokan o de Ikea. Puede ser, pero en ese caso el término se quedaría algo corto ¿no crees?

En relación a esto cabría aclarar que al hablar de filosofía, los académicos entienden que hablamos de la filosofía occidental, la cual distinguen de la religión entre otras cosas por el tipo de argumentos empleados y sobretodo por la forma de realizar sus investigaciones. Mientras la filosofía construye argumentos racionales a partir del análisis conceptual, la especulación u otros métodos, en las religiones monoteístas (Cristianismo, Judaísmo e Islam) se parte de un dogma de fe, de unas revelaciones que no pueden ser cuestionadas y de una jerarquía eclesiástica que promueve y preserva la autoridad de dichos argumentos.

El problema es que en oriente la cosa funciona de otra manera. Sus religiones no tienen las mismas estructuras que las nuestras. Para ellos filosofía y religión se funden en una misma corriente de ideas, creencias y principios morales. Seguramente es un problema semántico. En oriente hablan de filosofía pero no se refieren a lo mismo que nosotros, o al menos no lo entienden igual.
He de decir que esta clase de problemas semánticos son muy habituales al tratar de ver una cultura con los ojos de otra. Un ejemplo de estos malentendidos lo podemos encontrar cuando queremos explicar y enseñar algo tan y tan japonés como el aikido, sin conocer bien su cultura, su historia o su lengua sin haber pisado en la vida el país del sol naciente, es decir, sin convivir directamente con japoneses en su propio terreno.

Es un tema que me sobrepasa. Hay facultades de filosofía donde muchas personas pasan años estudiando para que ahora un profano trate de simplificar cuestiones tan abstrusas en un par de páginas de blog. No, reconozcamos la inmensidad de la empresa en cuestión y resignémonos a hablar de la “filosofía del aikido” siendo conscientes de que estamos simplificando, y de que generalmente estamos hablando de valores, punto, no pretendamos pasar de ahí.
Lo que sí me gustaría es hablar un día sobre el sistema de creencias que sustenta el concepto “ki” y sin complicarme mucho la vida (y tratando de no herir susceptibilidades…), dar una visión racional y sobretodo práctica para entender de qué demonio estamos hablando cuando nos referimos al “ki”, al “aiki”, al “kimusubi” y demás conceptos relacionados. Parece complicado pero lo intentaremos.

Volviendo al debate inicial sobre los valores. Una frase muy habitual es esa de: “el respeto hay que ganárselo”. Normalmente detrás de esta frase viene el argumento de que a una cosa es la educación (más bien la amabilidad o cortesía) que nos permite lubricar nuestras relaciones sociales (aunque tengamos que mentir piadosamente de vez en cuando) y otra distinta el respeto. Entendiendo que el respeto no se puede exigir de entrada, la educación sí. Cuando una persona (o en su defecto una comunidad, disciplina, oficio o lo que sea) demuestra valor, competencia, destreza y otras virtudes, en nosotros surge un sentimiento de respeto al reconocer y valorar esas cualidades. Sentimiento que podemos expresar, o no, pero que va más allá de la gentileza habitual de decirle a alguien que tiene buen aspecto o que nos ha gustado mucho su cocina. ¿Estaríamos de acuerdo con esta argumentación, o quizá nos estemos equivocando y nos refiramos realmente a “admiración” y no tanto a “respeto”?

No lo sé. En principio me cuadra bastante, sin embargo recurriendo a las definiciones académicas la cosa no está tan clara:

Definición según la wikipedia
Según significados.com…
Y ¿qué dice la RAE?

De nuevo parece que solemos utilizar palabras con muchas lecturas según el contexto de un modo que no siempre es el más adecuado. Bien, pero una cosa es la academia y otra la calle, que a menudo va un paso o dos por delante y que al final, es la que usa el lenguaje, lo modifica, adapta, enriquece y le da forma. Al final de todo, supongo que se trata de entenderse ¿no crees?