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El aikido también tiene sus limitaciones. Las personas que lo ven desde otras disciplinas suelen echar de menos algo de combate, al menos alguna forma de sparring que permita chequear la validez de las técnicas frente a un adversario no colaborativo. La práctica por parejas en constante interacción es una de las cosas más complicadas de explicar y de entender para los propios aikidokas. ¿Te has de resistir? ¿no? ¿atacas de verdad? ¿te has de tirar apenas te toquen?

Veamos, no siempre vas a practicar igual. Existen formas de practicar que al principio no se distinguen, o no quedan suficientemente claras si el profesor no las remarca bien, pero que tienen una función didáctica para que podamos profundizar técnicamente en condiciones seguras. En aikido le llamamos ‘randori’, que es una palabra genérica que sirve para referirse a un conjunto de prácticas caóticas, es decir no establecidas de antemano.

En las escuelas antiguas la forma de práctica libre se denominaba ‘midare geiko’ que significa ‘práctica desordenada’. Con la llegada del judo se empezó a utilizar el término ‘randori geiko’ que significa práctica caótica o libre, en contraposición al ‘kata geiko’ que es la práctica de las formas, es decir, ordenada, preestablecida.

Así como en el judo y en la mayoría de disciplinas la diferencia entre kata y randori está muy bien definida, en el aikido no lo está en absoluto. Nosotros trabajamos casi todo el tiempo en un punto medio entre el kata y el combate. El receptor de la técnica no es pasivo en absoluto como suele suceder en el kata, pero tampoco se resiste activamente ni trata de escaparse como efectivamente sucedería en un combate. Tiene la misión de atacar de una manera muy concreta, pero de hacerlo con toda la intención, con todo su peso, porque justo esa intención, ese peso es con lo que vamos a tratar de construir una técnica a partir de un desequilibrio inicial. Para estudiar el punto justo en el que se produce ese desequilibrio, necesitamos que el atacante nos permita robarle ese momento, pero que a la vez reaccione a nuestras acciones tratando de sostener su intención ofensiva hasta el final. Ya lo sé, dicho así parece complicado pero con un poco de tiempo se ve más claro. Si me haces una visita, con mucho gusto te lo explico en la práctica.

Otra cosa distinta es el randori, que se practica mucho menos porque en teoría es un trabajo avanzado. Generalmente, en la infinidad de ramas que cuelgan del tronco común del Aikikai Hombu Dojo, nos referimos al randori como ese ejercicio que hacemos en demostraciones y exámenes, y que consiste en que varios aikidokas te atacan indiscriminadamente mientras tú te vas deshaciendo de dichos ataques usando cualquier recurso técnico que se te ocurra.

Este ejercicio suele resultar un tanto engañoso: el espectador profano o bien lo ve como una comedia mal interpretada en la que los ingenuos atacantes caen al mínimo contacto, el ataque siempre es el mismo y la técnica utilizada casi siempre también, o bien lo percibe como una demostración de magia maravillosa en la que un frágil anciano hace volar literalmente a 5 hombres fuertes, cinturones negros que le atacan con todo y ni tan siquiera llegan a tocarle…, ¡¡impresionante!!

         Morihei Ueshiba en 1935

Vamos a ver, ni una cosa ni la otra, seamos serios. Es un ejercicio, punto. Forma parte de todo un grupo de ejercicios más o menos controlados que se usan para estudiar las aplicaciones técnicas en situaciones mas abiertas y que se hacen cuando ya tenemos una base técnica suficiente, lo cual no sucede el primer día de clase precisamente. En mi opinión personal, justo en este ejercicio se debería ver el resultado de toda nuestra formación elemental (grados kyu) y por eso, aunque se pueda ensayar a cualquier nivel, cuando se pide por primera vez en serio es en el examen de shodan (1er Dan). Ahí se debería ver nuestro hanmi, cómo nos desplazamos, cómo giramos, si los brazos están relajados o no, si apoyamos los pies correctamente en cada lanzamiento, si utilizamos la visión periférica o la central, nuestro sentido de la distancia, táctica y todo, realmente todo lo que se supone que deberíamos haber asimilado con unas buenas bases técnicas sea cual sea nuestro estilo o escuela en particular.

Hay formas de hacer randori, no siempre es igual. Veamos a continuación las 4 formas más conocidas:

Taninzu gake – deshacerse de varias personas.

Se trata de la forma descrita anteriormente. Varias personas nos agarran o golpean simultáneamente y nosotros debemos gestionar la situación mediante nuestro aikido (no con boxeo, karate, judo, kempo o krav maga…). Si los atacantes son 2 se llama futari gake, si son 3 sannin gake y para más de 3 taninzu gake. En este caso los ataques pueden ser simultáneos y variados, los ukes pueden reaccionar y utilizar su propia táctica para atraparnos, según la escuela puede variar mucho la actitud e intención de los ukes. Al final es una forma de poner a prueba todo lo que has aprendido, así que según practicas, así te exigen en este ejercicio.

Kakari geiko – práctica de ataque.

Consiste en que uno o varios compañeros atacan de forma consecutiva (que no simultánea) para que nos vayamos deshaciendo de sus ataques mediante todo un repertorio técnico lo más variado posible. Los ataques son intensos aunque se suelen pactar previamente para que sean siempre el mismo. El objetivo para el/los atacantes es la ejecución del ataque en sí y sobretodo la reacción del modo más adecuado posible, lo cual suele constituir todo un desafío para nuestra habilidad cuando desconocemos la técnica concreta que vamos a recibir. También existe un objetivo físico en cuanto a la resistencia y la capacidad de lanzar cuantos más ataques mejor en el menor tiempo posible.

Por lo que respecta al que se deshace de los ataques, el principal objetivo es la reacción a los ataques en sí, tomar buenas decisiones, un control del espacio y las distancias, colocarse bien para encarar al siguiente adversario y, por supuesto la precisión en la ejecución de cada técnica.

Hikitate geiko – práctica de bloqueo, literalmente se refiere a la acción de deslizar una puerta para cerrarla.

La imagen de cerrar la puerta corredera evoca precisamente lo que hace nuestro compañero cuando tratamos de encajar una técnica, nos cierra la oportunidad, nos obliga a cambiar e improvisar. Esta forma de trabajo en pareja, se denomina en Japón ‘ukemi de sempai’ porque suele ser utilizado por los compañeros más veteranos para enseñar (o a veces simplemente fastidiar) a los más jóvenes. La idea original es muy buena, es una forma intuitiva e interactiva de ayudar a pulir tu técnica sin complicarse mucho con explicaciones. El maestro Tamura era conocido por enseñar siempre de este modo.

Dejadme que haga un inciso aquí. Este trabajo me parece útil cuando es algo aceptado por los dos, especialmente si el profesor indica que utilicemos esta forma y que lo hagamos recíprocamente. Lo que no me gusta nada es lo que suele ocurrir en todas partes (también en Japón) y es que los practicantes más veteranos, que físicamente ya no se encuentran en condiciones para seguir una clase con normalidad, usan esta forma de corregir (sin permiso expreso del profesor) sólo para responsabilizar a su compañero por una mala ejecución técnica y así evitar el cansado trabajo de caer. En cambio cuando son ellos los que hacen la técnica, el compañero más joven no responde del mismo modo, lo que hace es aceptar el ukemi sin resistencia y con un especial cuidado por complacer a su sempai. Para mi una cosa es que tu profesor te muestre tus fallos puntualmente, se entiende que no vas a ir al 100% con él ni le vas a derribar violentamente, sólo te está indicando algo, lo aceptas y ya está, otra cosa muy distinta es que cualquiera se crea con derecho a hacer lo mismo en cualquier momento de cualquier sesión o seminario, incluso cuando no te conocen de nada ni saben exactamente cual es tu rango y antigüedad.

A veces se ve demasiado claro que estas personas atacan premeditadamente mal para que te sea imposible hacer lo que ha indicado el profesor. Te atacan fuera de distancia, o detienen el ataque a medias, o bien se sueltan justo en el momento en el que vas a hacer algo, juegan con ventaja, hacen trampas y se enfadan si luego tú haces lo mismo con ellos. Esta clase de practicantes no aportan nada, lo único que sucede es que no pueden seguir el ritmo de una clase, que en vez de asumirlo con humildad y pedirte que vayas un poco más despacio, o excusarse por no caer todas las veces (decir eso es casi mágico, automáticamente se desata una corriente de simpatía y de colaboración entre ambos, ¡haced la prueba!), deciden hacer trampas para camuflar su deseo de sentirse por encima de ti con una especie de falsa generosidad. Al asumir funciones de profesor que nadie les ha pedido que asuman, interfieren en el trabajo del verdadero profesor contribuyendo de este modo a fomentar un ambiente competitivo en el grupo. Los jóvenes que aprenden así, normalmente se convertirán a su vez en sempais maliciosos cuando se consideren a sí mismos lo bastante importantes.

Randori geiko – práctica caótica.

Esta sería la forma más parecida a lo que se entiende por hacer sparring. Se hace siempre de común acuerdo y cuando el profesor lo autoriza, nunca con un principiante o con alguien que no está preparado. He de reconocer que es una forma muy poco practicada, en mis clases también. Se supone que es un trabajo avanzado en el que los expertos pueden dejarse ir, pueden probar sus técnicas con oposición activa, de hecho, es como un combate ya que no está establecido el rol de uke, más bien se considera que el otro es un ‘aite’, un adversario con el mismo derecho que nosotros a encajar una técnica, eso si puede claro.

Imagino que al estar años y años practicando en la forma uke-tori, es decir con roles establecidos, nos acostumbramos hasta tal punto, que hacer otra cosa nos parece dejar de hacer aikido o al menos salir de nuestra zona de confort.

Y a continuación describiré algunas formas de trabajar la técnica, que sin ser conocidas como randori, son imprescindibles para desarrollar los recursos necesarios para hacer unos buenos randoris en el futuro. Son como un trabajo complementario de preparación.

Jiyu waza – técnica libre.

De hecho es un kakari geiko. La diferencia es que en este caso se establece un ataque único para utilizar un repertorio ilimitado de técnicas, mientras que en el kakari existe la posibilidad contraria, es decir, usar siempre la misma técnica para neutralizar ataques libres lanzados en series largas y continuas.

Kaeshi waza – técnica de devolución.

El que ataca recibe una técnica tal como se hace siempre, con la diferencia de que al recibirla usa el impulso para devolver a su vez otra técnica. Se trabajan los reflejos, la atención y los recursos técnicos para improvisar a partir de un ukemi para convertirlo en una técnica. La idea es que todo se haga mediante relajar partes del cuerpo, no resistencia activa sino ligeros cambios de peso y de posición.Muy útil para detectar puntos débiles y malas ejecuciones en técnicas muy conocidas como ikkyo o iriminage.

 

Oyo waza – técnica de aplicación espontánea.

Se empieza igual, uke ataca y tori trata de hacer una técnica. Uke resiste mediante fuerza o bloqueo como en hikitate geiko y entonces tori cambia de técnica. La segunda técnica funciona pero no está establecida cual ha de ser, incluso puede ser la misma modificada según la situación. Es la diferencia respecto a las variaciones, en oyo waza desconocemos la opción que vamos a elegir, mientras que las variaciones se estudian habiéndolas decidido de antemano.

Henka waza – técnica de variación.

Justo eso, antes de que suceda, decido modificar la técnica base y la convierto en una variación. Está todo previsto, mientras que en oyo waza es una reacción espontánea. El fundador declaró en una entrevista que existen mínimo 15 variaciones para cada técnica de aikido.

Renzoku waza – técnica de encadenamiento.

Empiezo haciendo una técnica pero antes de finalizarla la encadeno con otra distinta (no con una variación, ha de ser otra distinta). Se puede encadenar las veces que queramos antes de acabar, por eso se considera más como un ejercicio para mejorar la fluidez en el repertorio técnico y no tanto como una situación de combate, como sí sería el caso de oyo o de kaeshi waza.

Sutemi waza – técnica de sacrificio.

Influencia del judo (aunque ya existe antes en el ju-jutsu). Consiste en recibir la técnica de otro dejándose caer y arrastrándole en la caída. Es como un kaeshi waza especializado en las auto-caídas con lanzamiento o derribo del que inicialmente debía ser el tori.

    Ilustración de un sutemi waza de judo